KISS (”Keep it simple, stupid” o “Keep it short and simple”) es un principio que hemos leído muchas veces en internet, oído a diseñadores, etcétera. Como diría el mismísimo Guillermo de Ockham, han de preferirse las teorías más simples a las más complejas.
Cuántas veces hemos oído el “si es simple, mucho mejor”, casi como el típico, “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Todo son tópicos, no nos engañemos. La dificultad es no superar esa finísima línea entre lo “sencillo” y lo “completo”. Completo no tiene porque ser complicado, y sencillo no tiene porque ser poco. El vocabulario a veces nos dificulta el entendernos, y no deja de ser paradójico, ¿verdad?
Cuando ves una chica con la falda muy corta, a veces sucede. ¿Tan corta? ¿Cuál es la medida entonces? ¿Mucho es malo? Es complicado llegar a ese punto, y se puede trasladar a casi todas las situaciones.
Últimamente hemos tenido que medir esa línea en algunos proyectos, y no deja de ser entretenido y divertido.
¿Es mejor comprar en muy pocos pasos pero que cada uno de esos pasos sea muy denso? Complicado elegir.
Dar muchos “siguiente” es un poco coñazo, reconozcámoslo, pero resumir en 3 pantallas (ó 2) multitud de datos también puede llegar a hacerse muy engorroso (además de lioso).
La experiencia del usuario es lo que al final te hace decantar por una u otra cosa, el feedback.
En alguna ocasión hemos podido hacer tests de usuario con prototipado y ha sido francamente divertido.
Plantear situaciones a distintos tipos de usuarios para que ejecuten una tarea concreta, calcular el tiempo que se toman en hacerla, y capturar los movimientos tanto del ratón y como de la vista.
Con todos esos datos deberías tener suficiente para tomar decisiones, y cuantos más tests con diferentes usuarios, mejor :-)
De todos modos, y para mojarme un poco en si cruzar o no esa línea, creo que Ockham dió en el clavo, ante la duda, simplifica. Es decir, mejor no llegar que pasarse.